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13 de mayo de 2013

Calladita


Calladita
no le hables, no respires
solo trata de no moverte
puede ser que no te sienta
puede ser que no te vea
no lo mires a los ojos
sentirá que desafías su fuerza
aunque sabes que es mentira
solo retrasas por segundos
que descargue en ti su ira.
aún así, no lo mires
y mantente calladita


Testimonio

El auto de Martha en ocasiones lo comparte con Elisa, su hija mayor, en una ocasión a Elisa le entregó un mensaje un chico amigo suyo, estaba interesado en ella y hacía intentos por llamar su atención, tanto que Elisa lo veía como alguien que podía llegar a ser molesto de tan insistente que era.
Elisa no dio importancia al mensaje escrito y lo dejó en el auto de su madre, Manuel su padre lo encontró y sin escuchar explicaciones descargó su ira con su esposa, ahora ella yace postrada en su lecho.

¿Y hasta cuando el machismo seguirá impune?, si las propias autoridades no te protegen, a nadie importa.

29 de abril de 2013

El sonido del silencio


Mi voz quedó perdida en el sonido del silencio,
cuando dejaste brotar la tuya, dominando el ambiente
el temblor sobrevino avisándome del peligro
y me adentré al interior de mi cuerpo, tratando de perderme, 
vencida por el miedo, mi mente vagó desorientada, 
y solo pude escuchar mi propio gutural sonido, 
*todo pasa, todo termina*, 
en el instante en que tu mano amenazante 
se elevó con fuerza, 
depositándose en la tibieza de mi mejilla, 
*todo pasa, todo termina*, 
la voz en mi interior callaba,
 y me volví polvo, 
cuando sentí mi esencia resquebrajada, 
y la total indiferencia que desde hace años coloniza mi alma.



Testimonio

Soy María, llevo 25 años de matrimonio con César, un hombre soberbio y dominante, con demasiado poder  y relaciones, que me imposibilitan el alejarme de su vida, solo espero algún día decida que ya no me quiere a su lado y me deje tranquila, mientras tanto, permaneceré a su lado, o como él dice, hasta que la muerte nos separe.

7 de marzo de 2013

A través de tus ojos


Cerré los ojos
Y entonces, y sólo entonces empecé a vivir
a disfrutar la vida, que generosamente me ofreces mirar desde tus ojos
a vivir tus momentos al hacerlos míos,
a deleitarme de tus triunfos y llorar por tus derrotas
me olvidé de mis metas
de mis pasados errores (porque la vida empezó cundo llegué a ti)
dejé de soñar para no enfadarte
de reír para no confundirte
de agradecer un gesto amable (para evitar caer en tentaciones, *eso dices*)
simplemente dejé de desear vivir mi vida
y acepté la tuya como mía
con sus limitantes por supuesto
es tuya  y haces con ella lo que quieres
(sólo lo que me permitas que goce)
sencillamente, me dejé llevar
ya no lucho, ya no lloro
ya no me deprimo, sólo cuando tú estás triste
y te agradezco día a día que me hayas abierto los ojos
soy feliz, estoy contigo
como siempre lo has dicho
hasta que decidas que no vale la pena retenerme a tu lado
y me vuelva objeto inservible
por el momento, disfruto de tu vida
que generosamente compartes conmigo.

Testimonio:
Soy Dionisia
Me casé con Sebastián cuando tenía 15 años, después de 2 años de que me había secuestrado, tuve 6 hijas,  un día que no vi la vida a través de sus ojos, no me di cuenta de sus deseos, no pude adelantarme a ellos y le faltaba la sal en la mesa cuando estaba comiendo, grave error...
Ese día me separó de su presencia, ahora soy libre, transito por mi morada en el momento que quiera, mis hijas tuvieron la misma suerte que yo, ahora viven conmigo, mi marido nos visita una vez al año, siempre escuchamos sus pasos y corremos a escondernos, me reprocha no haberle hecho caso y haber buscado mi muerte, mi propia muerte.

"Es un México desconocido, en el que aún existe el machismo, la prepotencia y la soberbia, en el que no buscan una esposa y si una esclava en la cual descargar sus frustraciones".